La versatilidad de los frutos del mar


Los mariscos son, en gastronomía, animales marinos invertebrados comestibles. En esta definición se incluyen normalmente los crustáceos (camarones, langostinos, cangrejos, percebes, etc.), moluscos (mejillones, almejas, berberechos, chipirones, pulpos, etc.) y otros animales marinos tales como algunos equinodermos (erizo de mar). Son ricos en proteínas, vitaminas A, B y minerales; contienen muy poca grasa y son excelentes proveedores de minerales como hierro, fósforo, zinc, potasio y yodo.


El nivel de colesterol de la mayoría de los moluscos, es decir, los mariscos de concha, es bastante bajo, mientras que, los crustáceos aportan mayores cantidades de colesterol. Sin embargo, al poseer grasas poli-insaturadas, se pueden consumir moderadamente. Son sumamente versátiles y se pueden degustar como ingrediente dentro de platos con preparación compleja, admiten cocción, guisos, plancha, frituras y da, hasta para rellenar empanadas, ya que, por sí mismos, disponen de un sabor fuerte e irresistible.